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5. PROPUESTAS DE GESTION.

5.1.- ORGANO DE GESTION.

Fundación para la gestión del TA

La zona que nos ocupa es de titularidad privada, evidentemente para cualquier función pública resulta necesario que exista al menos una parte de titularidad pública y unos convenios o conciertos satisfactorios con las fincas de titularidad privada, por tanto primeramente parecería satisfactorio contemplar la posibilidad de la compra de algunos terrenos, al menos para poder instalar centros de información sobre el TA y para la realización del Parque Botánico.

En cualquier caso no existe ninguna necesidad de incluir grandes territorios de titularidad pública para una gestión conservadora y expositiva del TA. Algunos ejemplos cercanos pueden ayudar a configurar una propuesta satisfactoria, tanto para los objetivos públicos como para los intereses privados.

El Patronat de la Fundació Territorio i Paisaje de Caixa Catalunya es actualmente el sistema que probablemente tiene la mejor implantación en España para gestionar espacios naturales y culturales de propiedad mayoritariamente privada. Esta fundación puede servir de ejemplo y de guía para la gestión del TA.

La Fundació Territorio i Paisaje fue presentada públicamente en 1998 en el auditórium de La Pedrera de Barcelona. La nueva fundación comenzó a funcionar con un equipo de tres personas a cargo del fondo de la Obra Social de Caixa Catalunya, y se rige por un patronato formado por 22 personas, doce en representación de Caixa Catalunya y diez en su condición de personalidades de relevancia académica y social y de entre los patrones se elige una comisión ejecutiva de siete miembros.

Los objetivos fundamentales de la Fundació per a la Gestió del TA deberían ser:

La realización de convenios para la restauración de los bienes culturales, convenios de gestión ambiental de les zonas naturales y conciertos para el uso de los espacios naturales con los propietarios de les fincas del TA, así mismo podrían quedar abiertas les posibilidades mediante la compra, arrendamiento o cessión, de Territorios de interés para la conservación, la restauración, el paisaje i/o la educación ambiental.

La adquisición de Territorio es un objetivo de la Fundació Territori i Paisatge de Caixa Catalunya y para la Fundació TA, también seria conveniente que alguna Obra Social de las cajas que operan en Baleares fuesen invitadas a tomar una parte económicamente activa, tanto en la compra de territorio, como en la ayuda económica de la gestión de este o incluso en la dirección de la Fundació TA. El caso de Caixa Catalunya es un buen ejemplo a seguir. También parece evidente la conveniencia de implicar al sector turístico y sus fundaciones para que colaboren en hacer un país y un paisaje de calidad, requisito imprescindible para alcanzar un turismo de calidad. Cabe recordar que incluso el Grup Ornitològic Balear, mucho antes que la Caixa Catalunya, y dentro de sus escasos recursos compró la finca de La Trapa para su conservación, lo cual ha contribuido desde los años ochenta a que todos, incluidos los turistas, puedan gozar de unos paisajes naturales, libres de racalificaciones, en el municipio de Andratx.

Esta propuesta no hace mas que recoger las experiencias que ya se están desarrollando en otros países europeos y norteamericanos, como es el caso del National Trust y los Wildlife Trusts en la Gran Bretaña, del Conservatoire du Littoral et des Rivages Lacustres y los Conservatoires d'Espaces Naturals, en Francia, o el Nature Conservancy en EUA.

La prioridad de adquisición, arrendamiento o concierto se debería centrar en aquellos espacios de alto valor paisajístico, patrimonial y ecológico que actualmente persisten sin una satisfactoria protección y que por tanto son más susceptibles de degradación o especulación.

Los territorios bajo gestión de la Fundació Territori Arxiduc deberían de adaptarse a un plan de uso y gestión con los criterios modernos de conservación del patrimonio natural, tener especial cuidado del patrimonio cultural e incluir con más detalle que en otros lugares los valores estéticos del territorio, o sea el paisaje, de manera que la gestión del lugar esté inspirada en la sensibilidad del Archiduque.

La conservación del paisaje requiere mantener y potenciar las actividades tradicionales, y ambientalmente amigables, que se desarrollan en la zona y esto incluye la agricultura, la ganadería, selvicultura y actividades de recolección y cinegéticas de baja intensidad. En algunos lugares, sometidos a erosión o con perturbaciones, deberán someterse a un proyecto de restauración, que en algunos casos puede solucionarse con una intervención sobre los organismos, en otros la intervención puede ser con adendas químicas o incluso con intervenciones físicas en el caso de restauraciones de canteras, taludes de contención, etc.

La Fundación TA deberá tener muy en cuenta la integración paisajística de cualquier construcción o infraestructura que se realice en la zona, esto no implica una estética de rusticidad, sino un buen diseño, eficiente para el uso que ha de realizar y integrado en el lugar en donde debe de estar. En este sentido seria conveniente que cualquier infraestructura se someta a concurso y a la crítica de un tribunal de expertos. Las infraestructuras deberían de asumir los principios éticos de la sostenibilidad, esto es, el reciclaje y uso de materiales reciclados, la autoeficiencia energética e hídrica y el reciclaje de aguas y compostaje de orgánicos in situ.

Los centros que es desarrollen servirán para dar a conocer las áreas donde se ubiquen y los recursos del TA, pero también para tratar los problemas ambientales a nivel global. Los centros deben entenderse como centros dinamizadores, con recursos pedagógicos, que puedan servir tanto a visitantes como para escolares en los periodos lectivos.

La Fundación TA debería empezar a funcionar con un equipo reducido de personas bajo un fondo social, que inicialmente podría ser público, pero con vocación de pasar a manos de una Obra Social (esta circunstancia puede ser satisfactoria dado que corrientemente el tracto con los propietarios de fincas afectadas conduce a un nivel mayor de aceptación, máxime cuando se pretende que los mismos propietarios sean parte del patronato que debe velar por la gestión económica no lucrativa de la Fundación, siguiendo el modelo del National Trust)

La Fundación TA se debería regir por unos estatutos y un patronato similar al de la Fundación de Caixa Catalunya, pero incluyendo a las administraciones que aporten recursos, las obras sociales de cajas de ahorros implicadas económicamente, fundaciones de grupos turísticos o que dispongan y gestionen alguna tasa turística como la que sugiere la Carta de Mallorca y finalmente a los propietarios concertados, arrendados o bajo gestión de la Fundación TA. De entre todos estos patrones se debería constituir un Comité Ejecutivo multidisciplinar, técnicamente preparado, con capacidad de acción y motivado por la conservación de la naturaleza, el paisaje y el turismo culto.

El balance económico

Los recursos económicos susceptibles de obtenerse a través del merchandising, de los productos agrícolas con la marca del TA y las visitas guiadas que evidentemente deberían pagarse, no parecen suficientes para paliar los gastos que indudablemente aparecerán, por tanto una función esencial de la Fundació Territori Arxiduc será la de solicitar ayudas institucionales y la obtención de recursos de Fundaciones i Obras Sociales.

5.2.- GESTION DE VISITAS

Los valores estéticos del territorio que nos ocupa, o sea su paisaje, requiere una gestión del lugar que facilite, pero que al mismo tiempo controle, un uso público compatible no solo con la preservación, sino también con la posibilidad de alcanzar unas sensaciones de intimidad con el lugar y de dialogo con los personajes que han transformado este territorio para elevarlo a la categoría de paisaje. En definitiva se trata de poder continuar descubriendo el genius loci más allá de la conservación de especies, ecosistemas y patrimonio.

El plan de gestión de la zona deberá incluir los diferentes tipos de visitas que pueden realizarse en la zona. Distinguimos las zonas de visita limitada, las zonas de visita obligatoriamente guiada, las zonas de visita dosificada y las zonas libres.

5.2.1.- Zonas de visita limitada

En todos los parques naturales existen zonas de mayor preservación, corrientemente llamada santuarios, que deben tener un uso limitado en cuanto a visitas, las cuales se limitan a actividades de control o científicas. Estos lugares deberán detallarse en el plan de uso y gestión. Así mismo, los periodos de nidificación o de reproducción de algunas especies también requieren de un control temporal muy detallado y riguroso. El caso del buitre negro es un buen ejemplo. Por tanto los calendarios y zonas de visita deberán formar parte del plan de uso y gestión de la zona y deberán conducir el flujo de visitantes a los lugares menos conflictivos y prohibir la visita a los lugares de mayor fragilidad o en las épocas de mayor fragilidad.

5.2.2.-Zonas de visita guiada

Existen zonas visitables que sin embargo requieren un cuidado y una seguridad durante la visita, estos lugares también deben detallarse en el plan de uso y gestión y pueden negociarse en los convenios o conciertos con las fincas de titularidad privada. La visita guiada es una garantía y una seguridad tanto para el mantenimiento del patrimonio natural como cultural y además favorece la divulgación cultural y la educación ambiental, por tanto deben ser potenciadas.

5.2.3.- Zonas de visita dosificada

Algunos lugares deberían tener algún sistema para conocer la cantidad de personas existentes en el lugar, de manera que nunca se exceda del numero que el plan de gestión considere adecuado. El control puede hacerse desde las zonas de entrada, a partir de la vigilancia comunicada del staff del TA o por medios mas tecnificados a base de cámaras. En cualquier caso la vigilancia del lugar debe de garantizarse porque es la única manera de evitar perturbaciones o incluso acciones de vandalismo.

5.2.4.- Zonas libres y de acogida

Los lugares de menor fragilidad y fácil acceso suelen dejarse para la utilización libre, estas zonas deben mantener una vigilancia, pero al mismo tiempo deben ser hasta cierto punto satisfactorias para el conocimiento del lugar y disuasorias para las visitas que no demuestran un interés especial por los lugares singulares. En este sentido resulta conveniente realizar actuaciones demostrativas y tener espacios para que las visitas cortas queden complacidas.

El ejemplo del estanque “Ultima Hora” en el parque natural de s’Albufera es un buen ejemplo de “satisfacción disuasoria”. Este estanque artificial, financiado por el periódico que lleva su nombre, se localiza cerca de la zona de acogida del parque y es de fácil acceso, está bien acondicionado para la visita y en él pueden verse fácilmente una cantidad considerable de aves acuáticas más o menos corrientes, a su vez esta vegetado con árboles de ribera y presenta un observatorio y un mirador. Los visitantes suelen quedar muy satisfechos de la observación abundante de pájaros y de los espacios existentes y con ello se evita que continúen su visita por zonas más frágiles y más interesantes que suelen ser visitadas por ornitólogos, orquidófilos y profesionales en general.

La realización de espacios de acogida, como el propuesto Parque Botánico o pequeños espacios bien acondicionados y vigilados como áreas recreativas, pueden colaborar eficientemente en la gestión y conservación del TA. En estos lugares hay que diseñar espacios plácidos con presencia de agua y sombra abundante y algo de biodiversidad para que sean bien aceptados. Las zonas del Puerto de Valldemosa, Deià y Port del Canonge deberían tener algunos espacios adecuados coma acogida, información y zona recreativa.

5.3.- GESTION AGRICOLA

De entre los productos agrícolas de la zona que podrían incluir la marca del TA, además de les denominaciones de origen que puedan obtener, se han de destacar los vinos de malvasia y los aceites como principales productos, sin menoscabo de la ganadería de porcino y algunos productos hortícolas y frutículas de menor importancia en la zona.

5.3.1.- La Malvasia

Después de siete años de investigación en la UIB con la malvasia de la Costa Norte la situación de este producto ha cambiado notablemente. De unas viñas con multiinfección vírica que mantenían la variedad en peligro de extinción y sin ningún valor económico se ha pasado a tener cepas saneadas y certificadas, de tres genotipos diferentes de la misma variedad.

Las características agronómicas y enológicas observadas en estas cepas desvirificadas nos permite asegurar que la recuperación del prestigio histórico de la malvasia, del cual el Archiduque fue el primer avalador, esta asegurada, al menos técnicamente. Por tanto las posibilidades de que en esta zona exista una correcta promoción y comercialización de la malvasia en los próximos años pueden ser un factor importante para el TA y una fuente de ingresos satisfactoria para los productores.

Indudablemente si un producto con valor añadido puede elaborarse en el TA este ha de ser la malvasia. Además disponemos de los informes científicos y técnicos que nos permiten caracterizar este producto y asegurar su nivel de calidad, tanto a nivel organoléptico como aromático.

5.3.2.- El aceite de oliva

Revisando las antiguas fotografías y los archivos de producción de las diferentes possessions de la zona podemos comprobar que la mayor parte de los aterrazamientos estaban ocupados por olivares. Este tipo de cultivo, en terrazas, no es actualmente rentable debido a su alta dificultad en la mecanización, por tanto solo podemos recuperar parcialmente este producto y aún así dándole algún valor añadido y alejándonos de la producción cuantitativa.

En cualquier caso el mantenimiento de terrazas con cultivos de olivo, las cuales puedan actuar estratégicamente como cortafuegos verde y por lo tanto, fraccionen las masas forestales actuales, resulta absolutamente necesario. Estos cultivos, al adquirir una importante función ambiental, pueden justificar una ayuda publica de tipo ambiental, además de las ayudas agrícolas que puedan tener, si a todo esto podemos añadir la obtención de un producto de calidad, entonces tal vez los estudios económicos puedan acabar siendo satisfactorios. En cualquier caso la estrategia de prevención y actuación contra el fuego debe pasar por la recuperación de olivares como fragmentadotes de masas forestales y cortafuegos verdes.

No podemos olvidar la calidad paisajística de algunas zonas que actualmente se mantienen activas con olivos muy centenarios y probablemente poco productivos. Sin lugar a dudas seria inaceptable sustituir los olivos centenarios por pequeños árboles productivos, la externalidad positiva que amablemente se socializa con el paisaje que crean estos olivos no se ve recompensada, ni siquiera por otras actividades que externalizan de forma nada amable, problemas ambientales y sociales. En este sentido resulta necesario pensar en alguna tasa de compensación o al menos ayudas para poder mantener estos paisajes pintorescos, que si bien han dejado de ser competitivos, aún producen con mucha dignidad.

Podemos diferenciar dos tipos de cultivo del olivo que forman dos tipos de paisajes diferenciados, uno seria el más conocido de cultivo en terrazas y otro el cultivo adehesado de zonas de pendientes suaves o llanas con olivos dispersos y desordenados.

Los cultivos de zonas más o menos llanas responden a la estrategia agrosilvopastoral propia de las dehesas o montados ibéricos, muy abundantes en Extremadura y Portugal, o a lo que llaman pascolo arborato en las islas italianas o pastura arbrada en Mallorca. El origen de estos paisajes es el de una máquia natural de acebuches en la que se eliminan todas las demás especies leñosas, excepto los acebuches, los cuales presentan una distribución más o menos aleatoria, en cualquier caso alejada de la cuadricula agrícola o marco de plantación regular. Posteriormente estos acebuches son injertados de olivo y al mismo tiempo el sotobosque eliminado queda controlado por la siembra de herbáceas y el pastoreo de ovejas. Estos ecosistemas simplificados por el hombre son altamente valorados no solo por su calidad paisajística, sino también como ejemplo típico de sostenibilidad. La inversión en estos cultivos “naturales” o “ecosistemas” simplificados, como se quieran llamar, tiene al menos un milenio de existencia como practica agrícola y deben de tener la mayor protección posible.


Fotografía de principios del siglo XX de un cultivo adehesado en Mallorca, también llamado pastura arbrada, o pascolo arborato en italiano o montado en portugués, aunque pueden cambiar el tipo de árboles en función del ecosistema natural de origen. En cualquier caso estos paisajes de alta calidad estética, también son un ejemplo de agricultura sostenible.

Los cultivos en terraza también son una practica que podríamos llamar potenciadota de vida silvestre y ambientalmente amigable, de hecho el trabajo que históricamente se viene realizando en este sentido es más monumental que cualquiera de las edificaciones que podamos encontrar en la Isla, sin embargo, su austeridad y dispersión no nos dejan valorarlos en su justa medida. Los aterrazamientos son la fórmula mejor diseñada e integrada para retener la humedad y evitar la erosión del suelo, por tanto su función ambiental esta más que justificada.
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Olivos


Nuevos bancales de olivos siguiendo la estrategia de cultivo medieval en las zonas de montaña.

5.4.- GESTION FORESTAL Y CONTRA INCENDIOS

Es conocida la falta de rentabilidad de la producción forestal en ambientes mediterráneos secos o subhúmedos y en condiciones de monte. Realmente la rentabilidad de este tipo de formaciones proviene de externalidades ambientales de las cuales nos beneficiamos todos y que no vamos a detallar, aún así es necesaria una gestión forestal con sacas preventivas para disminución de combustible o para favorecer la sucesión hacia estados menos pirógenos.

Debemos diferenciar tres tipos de formaciones boscosas dentro del área forestales del TA. Las que corresponden a pinares con sotobosque de maquia de acebuche, los encinares y algunos bosquecillos de caducifolios ligados a zonas de ribera o incluso ejemplares dispersos de la montaña alta.

5.4.1.- Pinares con maquia.

Estas regiones requieren una gestión que favorezca la substitución de la cobertura arbórea del pino por la de la maquia dominada por acebuches, aunque también hay aladiernos, encinas, madroños, etc. Esta gestión requiere la progresiva eliminación de los pinos dominados y la progresiva eliminación de competencia de los pinos sobre los acebuches arbóreos, siempre buscando o manteniendo la cobertura próxima al 100%, de manera que las especies mas heliófilas del sotobosque vayan disminuyendo (cistáceas, labiadas, etc.). La maquia alta de acebuches resulta menos peligrosa en situaciones de fuertes tormentas de viento y menos pirógena. A su vez crea un mejor perfil edáfico, una mayor biodiversidad y unos recursos tróficos y de hábitat mayores que el pinar. Esta gestión de la sucesión no implica la eliminación de los pinares, tan solo la reducción progresiva de estos en los lugares que realmente pueden llagar a desarrollar una maquia alta o un bosque de frondosas con coberturas del 100%.

El control de defoliadores y perforadores debe mantenerse de forma continua, particularmente Thaumetopea pityocampa, la procesionaria y Tomicus sp..


Thaumetopea pityocampa


Tomicus piniperda


5.4.2.- Encinares

Estas formaciones presentan bastantes ejemplares fruto de rebrotes y ejemplares viejos que requieren una eliminación de ramas secas. La densidad de ejemplares por unidad de superficie es mas bien alta, aunque sin alcanzar valores observados en los encinares Catalunya, pero aún así la gestión debería de favorecer la presencia de ejemplares mayores y una menor densidad. Esta gestión progresiva requiere de talas inteligentes con personal especializado que debe mantener siempre la cobertura del 100% para evitar no solo procesos de erosión, sino también situaciones que favorezcan el incremento de pirogeneidad del lugar.

Las posibilidades de favorecer la dispersión del encinar también deben ser contempladas. Nos encontramos con pluviometrías aptas para este tipo de formaciones, por tanto, en caso de existir los recursos edáficos suficientes, parece lógica la valoración de reforestar algunos lugares donde ha desaparecido la encina. Debemos recordar que la dispersión de semillas y el reclutamiento de esta especie suele ser difícil y requiere de la repoblación artificial para acelerar los procesos de colonización del encinar.

La presencia de poblaciones de perforadores como el Cerambyx y defoliadores como la Lachnaia deben ser vigiladas debido a que pueden pasar por situaciones muy agresivas. Algunos otros organismos susceptibles de acabar en plaga deben ser vigilados y combatirse si es necesario. En particular Capnodis y Asterodiapsis, menos problemáticas suelen ser las puestas de Dryomia lichtensteini y de Plagiotrochus quercusilicus, que no requieren de intervención.

Cerambyx cerdo



Lachnaia paradoxa


Asterodiaspis ilicicola



Capnodis tenebrionis

5.4.3.- Bosquecillos de caducifolios

No podemos hablar de verdaderos bosques de caducifolios pero existen de forma dispersa ejemplares freatófilos y otros de zonas de montaña que deben de cartografiarse y procurar una vigilancia y gestión privilegiada ya que representan un tipo de flora poco abundante en la zona.

Existe en la toponimia sugerencias a lugares con caducifolios, probablemente nogales o cornicabra, además de las higueras. También existen en algunas fuentes y zonas con algo de humedad, chopos, fresnos, olmos e incluso robles marcescentes, en este caso en Miramar, los cuales provienen de Puigpunyent (Sevilla. conv. per.). Por otro lado existen restos de flora de tendencia eurosiberiana en la parte alta de la Sierra que incluye Acer opalus granatense, Sorbus aria, Sorbus aocuparia, Crataegus monogyna, Prunus spinosa, Pistacea terebinthus.

La gestión de estos lugares forzosamente deberá ser una gestión de la restauración debido a que se encuentran en muy poca abundancia y, sin embargo, representan unos valores importantes desde un punto de vista paisajístico, de incremento de biodiversidad y de recuperación de patrimonio natural, particularmente en el caso de la flora de montaña. No hay que olvidar la presencia del tejo, el teix, que da nombre a la principal montaña de la región, el Puig del Teix. En este caso es un perennifolio, pero va ligado a las especies antes mencionadas. Evidentemente su protección contra herbívoros, que aún siendo tóxico, suelen mordisquear, resulta absolutamente necesaria, así como un seguimiento y recuperación del reclutamiento de sus poblaciones.

La flora de ribera es fácil de recuperar, sin embargo la flora de caducifolios de montaña requiere de una estrategia de eliminación de la presión de herbívoros para su recuperación natural y, en caso de realizarse repoblaciones, debería contemplarse la utilización de material genético del lugar.

La gestión de plagas en los caducifolios de ribera debe prestar mucho cuidado en algunas enfermedades como la llamada grafiosis del olmo debida al Ceratocistis ulmi con un Scolitus sp. actuando de vector y tener también cuidado de la introducción de la mariposa avispa Sesia apiformis en los Populus que también pueden llevar agallas de Pemphigus immunis, aunque no resultan graves sus consecuencias. Así mismo conviene controlar a defoliadores del olmo como la Galerucella luteola que acaban debilitando aún más a muchos olmos que soportan la grafiosis.


Sesia apiformis

 

La grafiosis. Efectos del Scolitus sp. junto a Ceratocistis ulmi

 

El defoliador del olmo, Galerucella luteola

Restauración de una microreserva de conservación de olmos y robles.

La incorporación, después de una cuidadosa elección del lugar, de una zona de ribera restaurada con olmos resistentes a la grafiosis, podría suponer un elemento de conservación efectivo y además aportar diversidad al paisaje. La presencia de robles marcescentes de Puigpunyent también tendría sentido en una zona de restauración, debido a que solo existe una comunidad en la isla de estas quercíneas y esta situación hace que la probabilidad de extinción de la especie sea alta. La formación de uno o varios bosques con olmos en la zona de mayor inundabilidad y robles perimetrales entraría en la idea de creación de una microreserva para estas especies.

Cabe señalar que el roble de Puigpunyent, considerado un híbrido entre el Q. faginea iberomauritanico i el Q. pubescens de la zona mediterránea del norte parece introducido, aunque existen el Puig del Roures, en la toponimia del lugar y los registros polínicos obtenidos en la isla nos dan presencia de Quercus caducifolios, sin poder especificar la especie. En cualquier caso, tenemos constancia, en los archivos de Simancas, de sacas en el XVIII de roble de la Isla hacia la Península. Por lo tanto hablamos de una reintroducción antigua.

5.4.4.- Gestión contra incendios

Consideramos dos aspectos previos, uno relativo a la existencia de un trabajo en educación ambiental y de información y otro que la gestión forestal, tal y como se ha considerado anteriormente, se dirige a obtener unos bosques poco pirógenos, aunque aumente su cantidad de biomasa,

Hechas estas consideraciones, la lucha contra los incendios debe de concentrarse en la prevención y si es el caso la extinción.

El primer paso para ganar la lucha contra los incendios se obtiene antes del incendio, por ello hay algunos aspecto de ordenación territorial y de vigilancia que son los principales en la lucha para evitar el incendio. El siguiente paso hace referencia a la extinción.

Ordenación contra incendios.

Incluye un estudio de fragmentación de masas forestales con cortafuegos en carreteras existentes y cortafuegos verdes del tipo riberas de caducifolios o cultivos subvencionados para crear una discontinuidad entre el combustible.

También incluye la obligación de mantener limpios unos espacios suficientemente amplios alrededor de las zonas habitadas que colindan con los espacios forestales. Estos lugares requieren una eliminación de combustible y una disminución de la pirogeneidad de la vegetación existente que debe ser mantenida en condiciones. Así mismo y para el bien del bosque y de los residentes resulta conveniente tener sistemas de defensa inmediata y puntos de obtención de agua, así como planes de emergencia que deben ser conocidos y experimentados por la población mediante simulacros periódicos.

Finalmente los aspectos de ordenación territorial deben organizar una red de depósitos de agua en donde puedan hacerse intervenciones rápidas por parte de los bomberos y los helicópteros de extinción.

Vigilancia

Requiera de la distribución de zonas estratégicas desde donde pueda visualizarse toda la superficie territorial forestada. Así mismo pueden obtenerse sistemas de detección de humos mediante sensores de radiación lumínica que actúan cuando se ve disminuida la transparencia del aire por el humo. Con estas metodologías puede mantenerse una correcta vigilancia, pero en cualquier caso la gestión contra incendios debe de estar en consonancia con todos los sistemas ligados a la red general de detección de incendios del CIM y la red nacional

Extinción

Normalmente un parque debe tener un sistema de intervención inmediata y aviso a los medios insulares de extinción. También debe de tener un protocolo de intervención para todos los miembros del equipo de gestión, los cuales deben haber realizado simulacros para poder actuar y conocer, de forma inmediata, las labores que tienen encomendadas en el protocolo de intervención.

Actuaciones posteriores

No es posible hacer una guía para las intervenciones a seguir después de los incendios debido a que cada caso requiera de un análisis de los pros y contras de cada acción, sin embargo se pueden generalizar algunas actuaciones.

a.- La eliminación de herbívoros en las zonas incendiadas ayuda a la recuperación de la vegetación, por tanto minimiza los efectos de la erosión. El control de los herbívoros puede hacerse físicamente con cerramientos para el ganado y control y favoreciendo a los depredadores, particularmente del conejo para mantener sus poblaciones con densidades bajas.

b.- Debe hacerse un análisis de la posible incorporación de semillas de herbáceas de raíz fasciculada y de pequeñas leguminosas con el objetivo de sustituir a las especies ruderales que corrientemente llegan al lugar después de los incendios, de manera que las gramíneas incorporadas se encargan de la fijación del sedimento superficial y las leguminosas empiezan la fertilización nitrogenada. En cualquier caso estas intervenciones deben analizarse críticamente para cada lugar y comprobar la viabilidad.

c.- Una vez que la erosionabilidad superficial de la zona ha disminuido, y esto sucede al cabo de al menos medio año, después de un periodo de lluvias, podemos reciclar el material quemado en contra de la erosión y a favor de la sucesión natural. Para ello se crean franjas de ramas perpendiculares a la pendiente.

d.- Los árboles muertos en el incendio y que sin embargo no se han consumido también pueden reciclarse en el lugar disponiéndolos en contra de la erosión, sin embargo esta acción debe ir ligada a un análisis de los perforadores, de manera que la actuación no facilite el incremento de las poblaciones de estos insectos.

Es importante que en la zona permanezcan árboles en pie, aunque estén muertos, debido a que su presencia es utilizada por los pájaros, los cuales introducen diásporas de especies de fruto como el acebuche, el madroño o el aladierno, etc.

e.- al cabo de dos, tres y/o cuatro años del incendio y debido a que durante este tiempo no ha habido creación de humos y no se ha producido reciclaje de nutrientes significativo, debemos considerar la posibilidad de realizar alguna enmienda para favorecer la sucesión y la dinámica de reciclaje de nutrientes. El aporte de materia orgánica siempre será bien recibido después de la mineralización del incendio y si además hay cierta liberación de nutrientes mucho mejor. En el momento en que el ecosistema incendiado recupera sus ciclos biogeoquímicos y consigue minimizar su erosionabilidad, el proceso de gestión pasa a ser la corriente en gestión forestal.


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